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Las quejas

Quejarte es absolutamente lo peor que podrías hacer por tu salud o tu riqueza.

¡Lo peor! ¿Por qué?

Yo soy un gran creyente en la ley universal que reza:

Aquello en lo que te centras se expande

Cuando te estás quejando, ¿en qué estás centrándote, en lo que va bien en tu vida o en lo que va mal?

Obviamente, te estás centrando en lo que va mal, y, dado que aquello en lo que te centras se expande, seguirás obteniendo más de lo que va mal.

Muchos profesionales del desarrollo personal hablan de la Ley de la Atracción. Ésta afirma que “lo semejante atrae a lo semejante”, en el sentido de que cuando estás quejándote, lo que en realidad atraes a tu vida es desgracia.

quejas¿Te has fijado alguna vez en que los que se quejan tienen generalmente una vida dura?

Parece que todo lo que podría irles mal, efectivamente, les va mal.

Dicen: “Por supuesto que me quejo: mira qué porquería de vida tengo”. Y ahora que ya lo sabes mejor, puedes explicarles: “No, precisamente es debido a tus quejas por lo que tu vida es una porquería. Cállate… ¡y no te me acerques!”.

Y esto nos lleva a otro punto: debes asegurarte y reasegurarte de no ponerte en las proximidades de los que se quejan. Si te resulta absolutamente inevitable estar cerca, asegúrate de que traes un paraguas de acero ¡o la desgracia y la porquería dirigida a ellos te alcanzará a ti también!

Yo permanezco lo más lejos posible de los que se quejan, porque la energía negativa es infecciosa. Hay muchísima gente, sin embargo, a la que le encanta andar con personas quejicas y escucharlas. ¿Por qué? Muy sencillo: ¡están esperando su turno!

“¿Y tú dices que eso es malo? ¡Espera a escuchar lo que me pasó a mí!”.

quejasAquí tienes unos “deberes para casa” que te prometo que cambiarán tu vida: en los próximos siete días, te desafío a no quejarte en absoluto. No sólo en voz alta, sino tampoco mentalmente. Pero tienes que hacerlo los siete días completos. ¿Por qué? Porque durante los primeros días puede que sigan llegándote “restos de porquería” procedentes de antes: por desgracia, la porquería no viaja a la velocidad de la luz, ¿sabes?, sino a la velocidad de la porquería, de modo que podría costar un poco hacer una limpieza a fondo.

He propuesto este desafio a miles de personas, y estoy anonadado de cuántas me han dicho que este sencillo ejercicio, que parece tan poca cosa, ha transformado sus vidas. Te garantizo que quedarás pasmado de lo increíble que será tu vida cuando dejes de centrarte en la porquería -y, por ello, dejes de atraerla hacia ti-.

Si eres un quejica, olvídate de atraer prosperidad por ahora; para la mayoría de la gente, ¡el simple hecho de alcanzar un punto “neutro” supondría un gran comienzo!.

La culpa, la justificación y las quejas son como las pastillas: no son otra cosa que reductoras del estrés.

Alivian el estrés del fracaso. Piénsalo. Si una persona no estuviese fracasando de algún modo, ¿tendría necesidad de culpar, de justificarse o de quejarse? La respuesta obvia es que no.

De ahora en adelante, en cuanto te oigas culpar, justificarte o quejarte, para y desiste de inmediato. Recuérdate que tú estás creando tu vida y que en cada momento estarás atrayendo hacia ella o bien el éxito o bien la desgracia.

¡Es imprescindible que elijas sabiamente tus pensamientos y tus palabras!.

Ahora ya estás preparado para oír uno de los mayores secretos del mundo. ¿Listo? Lee esto detenidamente:

¡No existe ninguna víctima que sea rica!

¿Has entendido bien? Lo diré otra vez: no existe ninguna víctima rica.

Además, ¿quién la escucharía?: “Vaya, tengo un arañazo en el yate”, a lo que cualquiera respondería: “¿Y a quién diablos le importa?

Fuente: Los Secretos de la Mente Millonaria, de T. Harv Eker

Por tu éxito

Juan Luis Serrano

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